Las claves que explican el origen y el éxito de la marca
- Bruno Casanovas y Álex Benlloch son los dos fundadores que dieron forma al proyecto desde 2019.
- La marca nació con una inversión muy pequeña y una idea clara: hacer ropa que ellos mismos querrían llevar.
- Su crecimiento no se entiende solo por el producto, sino por la comunidad, las redes y el relato que construyeron alrededor.
- El streetwear, entendido como moda urbana con fuerte carga cultural, fue el lenguaje perfecto para hablarle a su generación.
- En 2026, Nude Project ya funciona como marca de moda y como plataforma cultural, no como una simple tienda de camisetas.

Quiénes son Bruno Casanovas y Álex Benlloch
Bruno Casanovas y Álex Benlloch son los nombres que están en el origen de Nude Project. Ambos nacieron en 2000 y se movían en el universo del contenido, el marketing y la cultura urbana, así que el proyecto no salió de la nada: nació de una sensibilidad compartida y de una lectura bastante afinada de lo que su generación quería ver en una marca de moda. A mí me parece importante empezar por aquí, porque su caso no va solo de dos emprendedores jóvenes, sino de dos perfiles que entendieron que la ropa ya no se vende únicamente por la prenda, sino por la historia que la rodea.
| Fundador | Origen | Qué aporta al relato de la marca |
|---|---|---|
| Bruno Casanovas | Madrid | Suele aparecer como una de las voces más visibles del proyecto y como parte del impulso creativo que hizo reconocible la marca. |
| Álex Benlloch | Burgos | Comparte la coautoría del concepto y refuerza la dimensión de dúo que ha dado solidez al proyecto desde el principio. |
La combinación funciona porque ninguno de los dos parece un fundador “de escaparate” separado del producto. Los dos están vinculados a la misma generación, a la misma cultura digital y a una idea muy parecida de lo que significa vestir hoy. Con ese perfil claro, la pregunta importante ya no es quiénes son, sino cómo convirtieron una idea pequeña en una marca con lenguaje propio.
Cómo nació la marca en una residencia universitaria
La propia marca explica que todo empezó en una pequeña habitación de residencia. Vogue España recogió que el arranque fue en 2019, con una inversión inicial de 600 euros, y con una idea muy simple: crear la ropa que ellos mismos echaban en falta. Ese detalle importa porque desmonta una fantasía muy común en moda: Nude Project no nació con una gran estructura, sino con una intuición clara, mucha constancia y una comunicación muy bien pensada desde el principio.
Al comienzo, el foco estaba en camisetas impresas y en una forma de trabajar muy ligada a Instagram y al entorno cercano. En términos de negocio, eso es streetwear en su versión más pura: ropa urbana, pensada para moverse rápido, con un mensaje reconocible y con una estética que se entiende al instante. El streetwear, dicho de forma sencilla, es moda de calle con ambición cultural; no solo viste, también posiciona. Y ellos entendieron eso desde el día uno.
Lo más interesante es que no intentaron parecer una firma “seria” antes de tiempo. Asumieron su punto de vista generacional y lo convirtieron en ventaja. Cuando una marca nace así, el primer reto no es escalar, sino no perder claridad. Y esa claridad fue la base del siguiente paso: dejar de vender prendas sueltas para empezar a construir comunidad.
Qué hizo que el dúo funcionara tan bien
Yo no leería su éxito como la suma de dos egos, sino como un dúo que entendió el mismo código cultural. Los dos compartían gusto por el lifestyle, el contenido visual y la comunicación digital, así que el proyecto pudo crecer con una narrativa coherente desde el inicio. Eso no significa que todo fuera fácil; significa que tenían una base común sobre la que decidir rápido y sin fingir una identidad que no les pertenecía.
Hay una idea que ayuda mucho a entenderlos: en Nude Project la marca no iba detrás del producto, sino al lado del producto. Es decir, cada lanzamiento debía reforzar una visión más amplia, no solo llenar stock. Esa lógica se parece a la de un drop, un lanzamiento corto y limitado que genera atención y sensación de momento irrepetible, pero aquí no se usa como truco vacío, sino como parte de una identidad más grande.
- Lenguaje común: hablaban el mismo idioma visual y cultural.
- Ritmo digital: sabían cómo moverse en redes sin sonar forzados.
- Marca antes que prenda aislada: cada pieza reforzaba una historia mayor.
- Relato compartido: el público no compraba solo ropa, compraba pertenencia.
Ese último punto es el más importante. Cuando un fundador entiende que la diferencia no está solo en la tela, sino en lo que simboliza, la marca empieza a competir en otra liga. Y en Nude Project esa lógica se ve especialmente bien en su relación con la Generación Z.
Por qué conectó con la Generación Z
El acierto de Nude Project no fue inventar una estética desde cero, sino leer muy bien un clima cultural que ya existía. La marca habló el idioma de una generación que mezcla comodidad con identidad, ironía con deseo de pertenencia y ropa amplia con piezas capaces de llamar la atención. Esa combinación, tan simple en teoría, es la que explica por qué sus sudaderas, sus mensajes y sus lanzamientos han funcionado tan bien.
También ayudó que la marca no se quedara en la prenda. La comunidad de los “misfits”, el lema by artists, for artists y la presencia constante en redes hicieron que cada compra tuviera algo de gesto simbólico. No era solo “me gusta esta sudadera”; era “esta marca habla como yo”. En moda eso pesa muchísimo más de lo que a veces se admite, porque la ropa se convierte en una extensión de identidad, no en un objeto aislado.
Vogue España ya apuntó que las colas en sus pop-ups no se explicaban solo por el producto, sino por el efecto comunidad y por una identidad urbana muy reconocible. Yo estoy de acuerdo: cuando la estética, el mensaje y el canal de venta cuentan la misma historia, la marca deja de ser una tienda y se convierte en señal de pertenencia.
Ese tipo de conexión no se improvisa. Y si quieres ver hasta dónde llegó esa lógica, conviene mirar la evolución del proyecto en cifras y movimientos concretos.
Cómo ha evolucionado hasta convertirse en una marca internacional
Según Modaes, el crecimiento fue muy rápido: en su primer año alcanzó 600.000 euros de facturación, en 2020 subió a 2,5 millones, al año siguiente llegó a 11,5 millones y en 2023 superó los 26 millones. Más allá de la cifra exacta, el dato útil es otro: la marca pasó de un arranque casi artesanal a una estructura capaz de abrir retail físico y salir fuera de España.
| Hito | Qué revela | Por qué importa |
|---|---|---|
| Inicio en 2019 | Proyecto nacido en una residencia universitaria | Muestra una barrera de entrada baja, pero una idea clara |
| Primer año de ventas | 600.000 euros de facturación | Indica que el mensaje conectó muy pronto con el público joven |
| 2020 | 2,5 millones de euros | Confirma que el crecimiento no fue un pico aislado |
| 2021 | 11,5 millones de euros y salto al retail físico | Demuestra que la marca ya podía sostener experiencia presencial |
| 2023 | Más de 26 millones de euros | Señala consolidación y mayor capacidad de expansión |
| 2025 y 2026 | Mayor presencia internacional y una propuesta más amplia | Indica que el relato pudo viajar fuera de España sin perder fuerza |
Lo que yo leería detrás de esa evolución es una lección muy concreta: crecer no consiste únicamente en vender más, sino en ampliar la propuesta sin romper la identidad. Cuando una marca de moda hace eso bien, el público no la siente como una versión inflada de sí misma, sino como una evolución natural. Y eso es justo lo que permite que una firma joven deje de depender de una sola camiseta o de una sola ola de hype.
La lección que deja Nude Project a quien mira la moda española
Si me preguntas qué enseña esta historia, diría tres cosas muy claras. Primero, que una marca joven necesita un punto de vista reconocible antes que un catálogo enorme. Segundo, que la comunidad no se fabrica con campañas aisladas, sino con repetición, coherencia y presencia constante. Y tercero, que el éxito de los fundadores de Nude Project no se entiende sin una lectura muy fina de su generación: supieron convertir una estética en pertenencia.
- No copies la estética sin el relato: sudaderas y tipografía no bastan si no hay una idea fuerte detrás.
- No subestimes el contenido: en su caso, comunicar fue parte del negocio, no una tarea secundaria.
- No confundas hype con marca: el hype abre puertas, pero la identidad es lo que sostiene el crecimiento.