Kim Kardashian en la Met Gala, de los vestidos al arte

Kim Kardashian deslumbró en la Met Gala con un corsé plateado y un suéter gris, rodeada de fotógrafos.

Escrito por

Juana Mayorga

Publicado el

5 oct 2026

Índice

Hay vestidos que pasan por una alfombra roja y otros que se convierten en parte de la conversación cultural. La trayectoria de Kim Kardashian en la Met Gala reúne ambos casos: desde el famoso diseño floral de su debut hasta la placa escultórica de 2026. Repaso sus apariciones más importantes, los diseñadores, las polémicas y las claves de estilo que explican por qué cada look genera tanta atención.

La evolución de Kim Kardashian en la Met Gala se entiende a través de sus siluetas y referencias

  • 2013 marcó su debut con un vestido floral de Givenchy mientras estaba embarazada.
  • 2019 consolidó su imagen más sensual con un diseño de Thierry Mugler de efecto mojado.
  • 2022 llevó el vestido histórico de Marilyn Monroe, una de las elecciones más comentadas de la gala.
  • 2023 y 2024 demostraron una mayor atención al trabajo artesanal, las perlas, los metales y la narrativa del diseño.
  • 2026 apostó por una pieza artística de Allen Jones y convirtió el cuerpo en el centro de la propuesta.

Kim Kardashian deslumbró en la Met Gala con tres looks icónicos: uno negro de cuero, otro plateado transparente y un vestido dorado brillante.

De la invitada de Kanye West a protagonista de la alfombra roja

Kim Kardashian debutó en la Met Gala en 2013, como acompañante de Kanye West y embarazada de su primera hija, North. Lució un vestido de Givenchy diseñado por Riccardo Tisci, con estampado floral, cuello alto y guantes a juego. La prensa y las redes lo apodaron después el “vestido sofá”, una reacción que la propia Kardashian recordó años más tarde como una experiencia muy dolorosa.

Ese comienzo resulta interesante porque muestra cuánto ha cambiado su posición dentro de la moda. En sus primeras apariciones todavía necesitaba demostrar que podía ocupar ese espacio; hoy cada llegada se interpreta como un acontecimiento. Para mí, esa transformación explica mejor su historia que cualquier ranking de vestidos.

Año Diseñador o firma Rasgo principal
2013 Givenchy Vestido floral de maternidad con guantes
2014 Lanvin Vestido de satén en tono joya
2015 Roberto Cavalli Diseño transparente con abrigo de piel
2016 Balmain Vestido plateado de inspiración futurista
2017 Vivienne Westwood Vestido blanco minimalista y hombros descubiertos
2018 Versace Vestido dorado ajustado al cuerpo

Entre 2014 y 2018 fue definiendo sus códigos más reconocibles. El satén, los tonos metálicos, las transparencias y las prendas ceñidas aparecieron una y otra vez, aunque con resultados muy diferentes. El vestido blanco de Vivienne Westwood de 2017 fue especialmente importante porque redujo el exceso y demostró que una imagen sencilla también podía destacar en una noche dominada por la extravagancia.

Los años que convirtieron sus looks en espectáculo

2019 y el vestido de Thierry Mugler

En 2019 llegó uno de sus momentos más memorables. Para el tema “Camp: Notes on Fashion”, Thierry Mugler creó un vestido transparente de efecto mojado que parecía adherirse al cuerpo. La pieza tardó aproximadamente ocho meses en realizarse y fue el primer diseño nuevo del creador en dos décadas.

El corsé era tan rígido que Kardashian explicó que le costaba respirar y que dejó marcas en la piel. El resultado era impactante, pero también deja una lección útil: una imagen espectacular puede exigir un nivel de incomodidad que no merece la pena trasladar a la vida cotidiana. En mi opinión, la fuerza de ese look estaba en la construcción y en la referencia al imaginario de Mugler, no en sufrir para parecerse a él.

2021 y la silueta sin rostro

Después de la pausa provocada por la pandemia, regresó en 2021 con Balenciaga. Vestida completamente de negro, con guantes, botas y el rostro cubierto, desapareció su identidad facial y quedó únicamente la silueta. La propuesta fue sencilla en color, pero muy eficaz en concepto.

Este look funcionó porque llevó al extremo una idea que Kardashian ya había explorado: el cuerpo como logotipo visual. Aunque no se viera su cara, el público reconocía inmediatamente su figura. Fue una de sus elecciones más conceptuales y también una de las que mejor respondió al espíritu experimental de la gala.

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2022 y el vestido de Marilyn Monroe

En 2022 llevó el vestido que Marilyn Monroe utilizó para cantar “Happy Birthday, Mr. President” a John F. Kennedy en 1962. El diseño original de Jean Louis, basado en un boceto de Bob Mackie, tenía alrededor de 2.500 cristales y pertenecía a una pieza histórica extremadamente delicada.

La elección generó admiración, pero también críticas relacionadas con la conservación de la prenda y con la dieta restrictiva que Kardashian siguió para poder ponérsela. El episodio demuestra que la moda de archivo no es un simple disfraz. Cuando una celebridad utiliza una pieza con semejante carga histórica, también asume una conversación sobre patrimonio, exposición pública y responsabilidad.

De las perlas a la placa escultórica de 2026

En 2023, Kardashian cambió la referencia histórica por el trabajo artesanal. Schiaparelli creó para ella un conjunto color marfil cubierto con más de 50.000 perlas y 16.000 cristales. Más de una docena de artesanos dedicaron más de 1.000 horas a colocar y drapear los elementos alrededor del cuello, la cintura y las caderas.

La propuesta homenajeaba el gusto de Karl Lagerfeld por las perlas y conectaba con una imagen que Kardashian ya había utilizado en el pasado. Lo interesante no era solo la cantidad de adornos, sino la manera en que transformaban el vestido en una especie de joya corporal. El exceso tenía una explicación y no parecía añadido únicamente para conseguir fotografías virales.

En 2024 eligió Maison Margiela Artisanal de John Galliano para el tema “Sleeping Beauties: Reawakening Fashion”. El conjunto combinaba un corsé de brocado plateado vintage, una falda de metal trabajado, cristales, perlas y fragmentos de espejo. El pequeño cárdigan gris que llevaba sobre los hombros parecía casual, pero formaba parte de la historia del look, inspirada en una noche intensa en un jardín y en la idea de salir de casa con el pelo despeinado.

En 2025 volvió a una imagen más oscura con un conjunto de dos piezas de Chrome Hearts. El cuero negro con textura de cocodrilo, el corsé, la falda con cola, el sombrero y el collar de diamantes crearon una estética entre rockera y aristocrática. Fue menos histórica que la de Marilyn y menos delicada que la de Schiaparelli, pero reforzó su preferencia por las prendas que esculpen la figura.

La aparición de 2026 amplió todavía más esa idea. Para el código “Fashion Is Art”, trabajó con el artista británico Allen Jones y llevó una placa pectoral naranja de fibra de vidrio basada en un molde de finales de los años sesenta. La pieza se terminó en aproximadamente tres semanas, incluida la pintura en un taller de carrocería, y convirtió el torso en una obra escultórica.

Según explicó Vogue, esta fue su decimotercera Met Gala. El cambio de color, la nueva melena rubia y la referencia directa al arte pop demostraron que su estrategia ya no depende solo del vestido tradicional. En 2026 no necesitó una falda monumental para llamar la atención: bastó con una pieza muy concreta y difícil de confundir.

Qué se repite en el estilo de Kim Kardashian

Si se observan sus apariciones en conjunto, aparecen cuatro constantes bastante claras. La primera es la silueta ceñida, que utiliza como punto de partida incluso cuando el material cambia por completo. La segunda es la voluntad de hacer que el cuerpo forme parte del diseño, ya sea mediante un corsé, una prenda transparente, una máscara o una placa escultórica.

  • La figura como estructura: sus looks suelen seguir la cintura, las caderas y el torso en lugar de ocultarlos.
  • Una referencia reconocible: Marilyn Monroe, Karl Lagerfeld, Thierry Mugler o Allen Jones aportan contexto a la ropa.
  • El contraste: combina prendas muy trabajadas con elementos inesperados, como un cárdigan gastado o un sombrero masculino.
  • La imagen completa: el pelo, el maquillaje, los guantes y la postura se piensan como parte del mismo mensaje.

También hay una evolución importante. En los primeros años dependía más del glamour convencional y del acompañamiento de Kanye West. Con el tiempo, pasó a construir una narrativa individual y a colaborar con diseñadores y artistas capaces de convertirla en personaje.

Yo no intentaría copiar literalmente sus vestidos. Lo más aprovechable es el método: elegir una idea central y mantenerla en todos los detalles. Para una invitada normal, esa idea puede ser un tejido metálico, una silueta arquitectónica o una referencia vintage, sin necesidad de recurrir a un corsé extremo ni a una prenda de museo.

Cuáles son sus looks más memorables

Look Por qué funciona Mi valoración
Givenchy floral de 2013 Representa su debut y la posterior transformación de una crítica en un momento reconocible. Importante por su historia, aunque no sea su propuesta más refinada.
Thierry Mugler de 2019 Une sensualidad, técnica y una referencia directa al universo del diseñador. Su look más coherente visualmente.
Balenciaga de 2021 Elimina el rostro y convierte la silueta en la protagonista. El más conceptual.
Vestido de Marilyn de 2022 Conecta la moda con un momento histórico de la cultura popular. El más mediático, aunque también el más polémico.
Schiaparelli de 2023 El trabajo artesanal y las perlas dan sentido al volumen del conjunto. El más elaborado.
Allen Jones de 2026 Presenta el cuerpo como una escultura y responde literalmente al concepto de arte. El más arriesgado de su etapa reciente.

Si tuviera que escoger solo uno, elegiría el de Thierry Mugler de 2019. No porque sea el más caro o el más polémico, sino porque todos sus elementos cuentan la misma historia. El de Marilyn tuvo mayor impacto cultural, mientras que el de 2026 fue más audaz desde el punto de vista artístico.

Lo que queda después de mirar toda su trayectoria

La historia de Kim Kardashian en la Met Gala no es solo una colección de vestidos llamativos. Es el paso de una invitada cuestionada a una figura capaz de trabajar con casas de moda, diseñadores históricos y artistas contemporáneos.

Su mejor recurso sigue siendo la claridad visual. Puede gustar más o menos una propuesta, pero casi nunca resulta anónima. Para mí, esa es la verdadera lección de sus apariciones: un look memorable no necesita acumularlo todo, sino tener una idea reconocible y desarrollarla con precisión.

Preguntas frecuentes

Debutó en 2013 como acompañante de Kanye West y embarazada de North. Llevó un vestido floral de Givenchy diseñado por Riccardo Tisci, con cuello alto y guantes a juego.

En 2021 vistió completamente de negro, con guantes, botas y el rostro cubierto. La propuesta eliminó su identidad facial y convirtió su silueta en el elemento protagonista.

El diseño de 1962 tenía alrededor de 2.500 cristales y era una pieza histórica muy delicada. Su uso generó críticas sobre la conservación de la prenda y sobre la dieta restrictiva que Kardashian siguió para ponérsela.

En 2026 llevó una placa pectoral naranja de fibra de vidrio basada en un molde de finales de los años sesenta. La pieza se terminó en unas tres semanas, incluida la pintura en un taller de carrocería, y convirtió su torso en una obra escultórica.

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Juana Mayorga

Juana Mayorga

Soy Juana Mayorga y tengo 10 años de experiencia en el mundo de la moda, el estilo, la etiqueta y el bienestar. Desde pequeña, me he sentido fascinada por la forma en que la moda no solo refleja nuestra personalidad, sino que también influye en nuestro estado de ánimo y bienestar. A lo largo de mi carrera, he explorado diversas tendencias y he trabajado en la creación de contenido que ayuda a las personas a entender mejor su estilo personal y cómo pueden expresarlo de manera auténtica. Me dedico a investigar y analizar las últimas tendencias, simplificando temas complejos para que sean accesibles y comprensibles. Mi compromiso es ofrecer información útil y precisa, siempre actualizada, para que mis lectores puedan tomar decisiones informadas sobre su estilo y bienestar. Estoy aquí para compartir mis conocimientos y ayudar a otros a sentirse seguros y cómodos en su propia piel, porque creo que la moda es una herramienta poderosa para el empoderamiento personal.

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